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¿Quousque tandem abutere, Cristina Kirchner, patientia nostra? ¿Quam diu etiam furor iste tuus nos eludet? ¿Quem ad finem sese effrenata iactabit audacia?


EL PUEBLO QUIERE SABER: Aníbal Ibarra fué destituido por su responsabilidad en Cromagnon. ¿Cuando se reunira el congreso para destituir a Cristina Fernández de Kirchner por su responsabilidad en la tragedia del tren en Once?

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jueves, 23 de mayo de 2013

ABERRACIÓN

PARTIDO DEMÓCRATA CRISTIANO CAPITAL FEDERAL COMBATE DE LOS POZOS 1051, CABA TEL. 20748305 www.democraciacristiana.com.ar La sede del Partido Demócrata Cristiano de la Capital Federal en el día de la fecha por pedido del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en los autos “PARTIDO DEMOCRATA CRISTIANO S/PEDIDO DE ALLANAMIENTO GCBA” por disposición de la Jueza Contravencional Martínez Vega procedió a allanar, destrozando la puerta histórica de la sede de Combate de los Pozos 1051 para controlar el estado de seguridad e higiene. Esta actitud de la Jueza quien a pesar de ser advertida por la Policía Metropolitana de tratarse de una sede partidaria ordeno seguir adelante en el allanamiento y que los gastos se le pase al gobierno de la ciudad que era el que pedía la orden, junto con en el desprecio que mostraron los inspectores municipales frente a una sede partidaria que representa uno de los pilares esenciales de la Democracia resguardado y garantizado por la Constitución Nacional y de la Ciudad, demuestra los vestigios de autoritarismo y corrupción que quedan en nuestras Instituciones. Por dichos motivos la Democracia Cristiana Porteña exige al Sr. Jefe de Gobierno de la Ciudad Mauricio Macri el pedido de juicio político a la Sra. Jueza Martínez Vega; la destitución en el empleo publico a los inspectores que llevaron adelante las actas falsas y maliciosas que dieron lugar a estos pedidos y se proceda a una disculpa publica por entenderse esto una afectación al derecho constitucional del ejercicio de la actividad política en la Ciudad de Buenos Aires. Asimismo convocamos a todas las fuerzas del campo popular a sumarse al reclamo a los fines de evitar que esto suceda con otras fuerzas políticas violando la intimidad partidaria como así el derecho de libertad de asociación y expresión. Ricardo Albarracín Carlos Lionel Traboulsi Carlos García Celular 1553076771

VENEZUELA

VENEZUELA Se anuncia tempestad Por: Marianella Salazar 22 de Mayo de 2013 La filtración de la grabación de Mario Silva con un miembro del G2 cubano, hecha por la DIM Dirección de Inteligencia Militar, demuestra cuán graves son las fracturas en el oficialismo y la guerra a cuchillo, desatada a raíz de la muerte del líder, entre una banda de personajes sin doctrina alguna, que gozan de total impunidad y se lanzaron sobre Venezuela para rapiñarla hasta con uñas y dientes. El Gobierno está roto, no tiene apoyo en la Fuerza Armada ni en los once gobernadores militares, que toman decisiones propias y lo único que les interesa es que el Gobierno les envíe los recursos. Cada gobernador militar controla las guarniciones militares; los gobernadores civiles del PSUV no tienen injerencia ni influencia alguna con los militares. Maduro tiene cara de asustado, no da la talla, no sabe qué hacer con el poder, su único bastón es Cilia Flores, que ha resultado mejor discípula para los cubanos que el hombre que cree en pajaritos preñados y en apariciones de su rostro en los cuadros del comandante (Mario Silva dixit). Las divisiones en el seno del PSUV han debilitado más al ilegítimo, que ahora busca apoyo en las televisoras privadas. El castrocomunismo en Venezuela se derrumba, es un proceso en marcha, al menos es lo que plantean y desean en la Fuerza Armada. La liberación del general Antonio Rivero es una muestra de que los cubanos comenzaron a perder poder, porque era un preso de Raúl Castro. En la Fuerza Armada ya no hay miedo, nuestros informantes señalan que en la Fuerza Aérea se prepara un pronunciamiento, que sería seguido por la Armada, la Guardia Nacional y por último el Ejército, donde darían un plazo de dos meses a Maduro para que resuelva el grave problema de desabastecimiento y evitar otro Caracazo. Una confrontación social induciría al Alto Mando Militar a solicitarle la renuncia y formar un gobierno de transición para ir a unas elecciones libres e impedir la injerencia de países extranjeros, como ha sucedido con Cuba. Tienen la intención de expulsar a los militares cubanos de las guarniciones, comenzando por Fuerte Tiuna, donde hay alrededor de 400. El Gobierno habla de conspiraciones, teme un golpe de Estado, desconfía del ministro de la Defensa, el almirante Diego Molero. Es verdad que Maduro tiene el enemigo al lado, pero no es Molero, que ni siquiera ha podido vencer la resistencia que tienen en la Armada contra los cubanos y con el mismo Maduro. En cuanto a Diosdado Cabello, aunque sigue siendo peligroso, ha perdido poder y aliados en la Fuerza Armada, su grupo se ha desarticulado por su comportamiento en la Asamblea Nacional; consideran esa actuación de dictadorzuelo como una proyección de lo que haría en la Presidencia de la República. No quieren arriesgarse con un hombre que debería ser tratado por un psiquiatra. Disgusto: hay escasez de productos hasta en la cantina de la Fuerza Armada. Las cavas están vacías y en los depósitos no hay siquiera uniformes militares. Chivera: Fuerte Tiuna se ha convertido en cementerio de carros de fabricación china, por falta de repuestos. Alrededor de 10 aviones Sukhoi también están parados porque no llegan los repuestos. Lo mismo sucede con los tanques de guerra y los radares chinos. De los equipos vendidos por los rusos se encuentra parado, 30% y, para colmo, los pilotos no quieren volar los helicópteros porque ya se han caído como 7 unidades. Video: según fuentes de inteligencia, el presidente Chávez sí dejo un video grabado con instrucciones como sospecha Mario Silva ante el G2 que estaría en manos de su hija María Gabriela... tic tac.

miércoles, 22 de mayo de 2013

SALIDA TORTUOSA

Argentina, una salida tortuosa Se cumplen 10 años de una familia en el poder de la Nación. Fueron tiempos de extrema bonanza desperdiciados. Más allá del presente y del futuro cercano, el futuro se cobrará y muy caro tantos errores, autoritarismo e ilícitos en todos los órdenes. La reconstrucción llevará muchos años. Este tema es tratado sintéticamente en esta nota. "El temor se ha apoderado de buena parte de la sociedad y por lo tanto la vida se ha convertido en un verdadero calvario, donde el vértigo de la mala noticia ha trastocado el humor social. La inexistencia de reglas de juego estable lastiman la inversión. La corrupción ahuyenta la llegada de capitales serios. El cepo cambiario evita entre otras cosas el giro de utilidades al extranjero, con lo cual el que sufre es el trabajador que encuentra menos posiciones laborales." por JORGE HÉCTOR SANTOS Twitter: @santosjorgeh CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). Es demasiado difícil para el argentino común, agobiado por el presente, poder tomar acabada dimensión del momento que vive y de las dificultades que deberá enfrentar en el futuro, algunas de las que aún están debajo de la alfombra, algunas otras se visualizan abstractas y otras tantas se ofrecen como posibilidades oscuras. Es una conducta humana, común y comprensible, evitar pensar en aquello que uno intuye viene mal; es por eso que se mantiene viva la esperanza que algún viento favorable podrá torcer el derrotero de un tornado que puede llegar a tener que enfrentar. Lamentablemente, más allá de cualquier fracción en que ha sido dividida la sociedad nacional; el futuro es complejo. Importa quién gane las elecciones legislativas de octubre; sí, claro. Si gana el oficialismo todo se complicará aún más. Si gana la oposición -siendo este el mejor de los escenarios posibles- la situación política, social y económica desatará la furia de los revanchismos contenidos, mostrará aún más lo que la falta de diálogo fue cultivando, presentará aún más sin tapujos la falta de escrúpulos de un gobierno acosado y carente de calidad técnica, ética y moral; además, destapará un cuadro descarnado de todos los innumerables problemas que esperan solución y no han sido siquiera atendidos. Argentina se ha degradado en todos los aspectos de la vida. No hay uno, de los valores esenciales para la convivencia social que esté a salvo. La ley ha sido pisoteada. Las mafias se han multiplicado. La impunidad ha erosionado los tejidos de la credibilidad social. Nadie cree en nada, ni en nadie. Los fanatismos, por conveniencia o convicción, se ha enquistado en partes trascendentes como las propias estructuras familiares, amicales y empresariales. El desencanto de una década desperdiciada, perdida, malgastada; ni aún hoy se puede dimensionar en su total dimensión. El agua hoy llega a la cintura sin que muchos lo perciban. La inundación en su esplendor dejará ver la dimensión del enorme daño causado por gobernantes ávidos de acumular todo el poder del Estado, de beneficiarse descaradamente en forma personal con los dineros de todos y descubrirá más lo irreverente de un relato montado para engañar de la forma más vil a quienes dicen representar. El clásico "hecha la ley, hecha la trampa"; pasó a mejor vida. Todo es tramposo. La inseguridad frente al criminal, la ladrón parece empequeñecer frente a la que provocan los funcionarios del gobierno nacional. El temor se ha apoderado de buena parte de la sociedad y por lo tanto la vida se ha convertido en un verdadero calvario, donde el vértigo de la mala noticia ha trastocado el humor social. La inexistencia de reglas de juego estable lastiman la inversión. La corrupción ahuyenta la llegada de capitales serios. El cepo cambiario evita entre otras cosas el giro de utilidades al extranjero, con lo cual el que sufre es el trabajador que encuentra menos posiciones laborales. Ni queriendo se pueden hacer las cosas peor; salvo cuando la sociedad, en parte, ha sido cómplice de vivir ignorando la idoneidad y la decencia de sus representantes respecto del beneficio circunstancial del bolsillo. La salida de esta situación no será silenciosa ni fácil. Una vez que se comience a salir, costarán muchos años volver a poner en el mismo camino a un pueblo dividido, menos tiempo poder rehacer los pilares básicos de la economía; muchos más años demandarán otros aspectos esenciales y estratégicos de la misma, como la infraestructura, la energía, etc. No menor será la área de reinsertar a la nación en el mundo. Un camino de muchos sacrificios habrá que recorrer para restañar tanto despropósito, tanto entierro del sentido común y tanta corrupción con escandalosa impunidad.

martes, 21 de mayo de 2013

NOS AFANARON

Nos han robado la República ----------------------------- El primer artículo de la Constitución Nacional dice textualmente:La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal,según lo establece la presente Constitución.Hay mucha información seria que dice que las elecciones han sido fraudulentas;si esto es así,como parece que es,no existe representatividad en el gobierno kirchnerista dado que la elegida,es decir la viuda,no represenaría a la mayoría que,supuestamente,la eligió presidente. Es decior que el gobierno kirchnerista no cumple en lo que se refiere a la forma representativa de gobierno.De acuerdo con esto,la viuda sería una presidente trucha.De acuerdo a la relación que la viuda mantiene con las provincias,que tiene sus elegidas,que son las que dicen amén a todo,a las cuales las llena de inversiones,desde ya con el obligatorio retorno,y también tiene sus enemigas,son pocas,a las que no les tira ni un peso. Todo esto la viuda lo hace con plata que es de las provincias y les corresponde,pero hay que pedírsela de rodillas,y esto lo hacen los gobernantes aduladores.Un eje mplo de esto es Scioli,gobernador de la provincia más importante del país. No hablemos de que el gobierno que preside la viuda es republicano,dado que de acuerdo a la ley recientemente san- cionada-democratización de la ´justicia-estos delincuentes,integrados por la viuda y sus secuaces terroristas nos han ro- bado la República El poder ejecutivo,el poder legislativo y el poder judicial independientes conforman la república.En nuestro país el poder ejecutivo está ejercido por la viuda del canalla que murió en octubre del 2010,la que está al frente de la tiranía reinante.El poder legislativo está,en parte,representado por sirvientes de la viuda que sancionan ttodas las leyes de acuerdo a las órdenes de ella.Recientemente han sancionado una ley-la democratización de la justicia-con la cual han puesto fin a la independencia de la justicia y han legalizado el final de la república.No obstante,hace ya muchos años que un grupo de jueces están al servicio de la viuda y estos son,fundamentalmente,los que "juzgan" a los militares y policías que combatieron y derrotaron a los subversivos apátridas,los que hoy se encuentran en el poder político,los que han sido llevados a dicho poder por el marido de la viuda y mantenidos en la actualidad por su sucesora.Gracias a estos llamados jueces se encuentran en mazmorras inmundas más de 1200 militares y poli- cías,habiendo muerto en las mismas alrededor de 200 por abandonode persona con tortura previa.Tiene interven- ción en esto la corte,ya que ha sentado una jurisprudencia arbitraria que obliga a que aquéllos que com- batieron la subversión sean juzgados por supuestos delitos,mientras aquéllos enemigos de la Patria que sirvieron al imperialismo soviético estén libres y compartiendo el poder con la viuda. La viuda y sus secuaces terroristas nos han robado la república.Sin justicia no hay república.Esperemos que haya fiscales y jueces honestos y valientes.Esperemos que haya muchos fiscales Marijuan y jueces de las Carreras. Guillermo Díaz Aguirre delfinvnsh@yahoo.com.ar

ESQUIZOFRENIA K

Kirchnerismo esquizofrénico Por Agustín Laje (*) La esquizofrenia es una enfermedad mental que supone graves trastornos en la percepción y expresión de la realidad. Su raíz etimológica proviene del griego clásico como una conjunción de schizein, cuyo significado es “romper”, y phren, cuyo significado es “entendimiento” o “razón”. Alejado del famoso aserto “La única verdad es la realidad” atribuida muchas veces a Perón, pero que en realidad pertenece a Aristóteles, el kirchnerismo prefiere −y le conviene− adscribir a la idea de que “La verdad es una metáfora”, como supiera sentenciar Friedrich Nietzsche. El kirchnerismo esquizofrénico piensa que con metáforas o, dicho de una manera más popularizada, con “relatos”, basta y sobra como para moldear con eficacia la realidad. Hay una creencia muy arraigada en todo el espectro kirchnerista de que la realidad, en todas sus dimensiones, resulta de una construcción del discurso, postura ontológica en boga, característica de las corrientes filosóficas postmodernas y, más precisamente, distintiva de los teóricos del discurso como Ernesto Laclau. De allí que la disputa contra las voces contrarias sea, en última instancia, una disputa por el control sobre la realidad misma. En este orden de ideas, la esquizofrénica lógica del kirchnerismo opera en los siguientes términos: aquello que no se dice no existe en la realidad, y aquello que se dice con vigor suficiente es capaz de adquirir existencia real, toda vez que la realidad se construye desde el discurso. A nivel individual, sería algo así como creer que ignorando el cáncer éste se cura, o que cacareando sobre las virtudes del consumo desproporcionado de alcohol nos evitaremos una resaca a la mañana siguiente. Si tuviésemos que ponerle fecha al comienzo de la esquizofrenia kirchnerista, ésta sería el martes 13 de mayo de 2008, cuando en la Librería Gandhi se lanzó Carta Abierta con el expreso objetivo de contribuir a que “el Gobierno encuentre su propia inspiración metafórica” y logre “imponer su relato”. Nótese que el grupo de intelectuales-alcahuetes en cuestión no encontraba motivación en, por ejemplo, contribuir al desarrollo de políticas públicas para la transformación efectiva de la realidad. Como buenos esquizofrénicos que son, esgrimían que sus esfuerzos serían dedicados a la construcción metafórica, es decir, a la construcción del relato para trastocar la percepción de la realidad. La esquizofrenia kirchnerista tiene fundamentalmente dos consecuencias políticas significativas. Por un lado, la supremacía del discurso por sobre la acción concreta, y por el otro, la enemistad enfermiza contra los medios de comunicación que interpelan el enunciado oficialista. Fanatizados con la idea de que la prensa actúa en forma directa sobre la consciencia de las personas tal como se creía en los años `70, prefieren ignorar los descubrimientos de la psicología social actual, que evidencian que el poder de los medios se reduce al establecimiento de la agenda (agenda setting). Desde que asumió en 2007, Cristina Kirchner jamás pronunció la palabra “corrupción”. Ni siquiera para referirse a los años `90, una constante de su marido. La última vez que alguien del kirchnerismo dijo “corrupción” a nivel oficial, fue el 7 de agosto de 2007, cuando sin sonrojarse Néstor alegó que “por primera vez en esta Argentina se combate la corrupción”. Pero la lógica del “si no lo decimos, no existe” tiene sus fallas: a pesar del mutismo gubernamental, nuestro país ocupa los últimos puestos del ranking de Transparencia Internacional junto a los países más corruptos del planeta, y la gente ha tomado plena consciencia de que la corrupción representa un problema de suma gravedad en una Argentina manejada por un grupo de facinerosos enquistados en el Estado. El azote diario de la inseguridad ha sido tratado bajo el mismo esquema lógico por los esquizofrénicos de turno. Mientras los índices de actos delictivos van en aumento exponencial en un país donde los criminales son los que gozan de libertad y sus víctimas son las que deben encerrarse detrás de rejas para protegerse, los relatores oficiales arguyen que lo que existe en la realidad no es inseguridad, sino una mera “sensación” de la misma. Así pues, la culpa no parece ser de la inexistencia de efectivas políticas de seguridad y prevención, sino de que Clarín informe delitos generando “sensaciones de inseguridad” en la gente. El cinismo en su máxima expresión. Lo mismo vale para el problema de la inflación, talón de Aquiles de un modelo económico agotado y decadente cuyos responsables debieron intervenir el INDEC a los efectos de manejar a su antojo las estadísticas oficiales y distorsionar la realidad. Fiel reflejo de la esquizofrenia kirchnerista, la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, llegó a argumentar que “es totalmente falso decir que la emisión genera inflación”. Si esto fuese cierto, entonces no se entiende por qué razón el gobierno no nos enriquece a todos de una buena vez si sólo se trata de poner en marcha la maquinita de imprimir billetes. Hace algunas horas se conoció que en el último trimestre, según el propio INDEC, la tasa de desocupación creció en un punto. La cantidad de pobres e indigentes en Argentina sería mucho mayor si el organismo en cuestión diese datos ajustados a la realidad, atento a que cada punto de aumento en la Canasta Básica de Alimentos negado por el gobierno equivale al desconocimiento oficial de 170.000 pobres y 90.000 indigentes. ¿Cómo diseñar políticas públicas efectivas bajo un estado de esquizofrenia permanente? Lo cierto es que la esquizofrenia es una constante en el kichnerismo que se deja ver todos los días y en todos los ámbitos de la administración pública. En un patotero Guillermo Moreno que se piensa que con la probadamente ineficaz receta del congelamiento de precios podrá detener la escalada inflacionaria; en un soberbio Axel Kicillof que, en lugar de hacer lo posible por traer inversiones al país, esgrime que “la seguridad jurídica es un concepto horrible”; en un irrisorio Amado Boudou, que esquiva las preguntas de la prensa tocantes a sus causas de corrupción y hace de cuenta que nada ocurre con una fingida sonrisa de oreja a oreja; en un oligofrénico Hernán Lorenzino, que admite que “Me río mucho cada vez que veo la cotización del dólar blue” pero que se quiere ir y gimotea cuando le preguntan sobre la inflación. La lista sería interminable. Se trata de muestras de evasión de la realidad en personas más próximas a la insania que a un estado de salud mental. La realidad pronto se terminará imponiendo por sobre el discurso, y el relato kirchnerista acabará implosionando estruendosamente. Pues como decía la filósofa de cuño aristotélico Ayn Rand: “El hombre es libre para elegir no ser consciente de la realidad, pero no es libre para escapar a la sanción que merece la falta de conciencia: su destrucción”. (*) Es autor del libro Los Mitos Setentistas, y director del Centro de Estudios LIBRE. agustin_laje@hotmail.com | www.agustinlaje.com.ar | @agustinlaje

lunes, 20 de mayo de 2013

FRAUDE

OSCURAS ESTRATEGIAS DEL KIRCHNERISMO Para las próximas elecciones, el fraude ya está armado por Pablo Dócimo A esta altura de las circunstancias, nadie puede dudar que el kirchberismo y el chavismo son prácticamente lo mismo. Corrupción, autoritarismo, demagogia y populismo son las características de ambos “modelos”, a lo que le debemos agregar, por supuesto, su llamativa inclinación al fraude electoral. En Venezuela, más allá de las sospechas y denuncias, esto quedó plasmado con la negativa de Nicolás Maduro a realizar un recuento de votos, mandando a quemar inmediatamente todas las urnas, boletas y planillas, cuando curiosamente, no bien finalizada la elección dijo que no había inconvenientes en realizar un exhaustivo cuento voto por voto para disipar todo tipo de dudas. En nuestro país, especialmente en la últimas dos elecciones (2007 y 2009) no solo hubo cientos de denuncias de fraude (que obviamente terminaron en la nada, como todo lo que afecta negativamente al kirchnerismo) sino que estas irregularidades están latentes para las próximas. Los medios utilizados son varios, como por ejemplo el robo de boletas (por eso el oficialismo se niega sistemáticamente al uso de boleta única) o, sencillamente, no enviar las cartas a los presidentes de mesa. De esta manera, quien es designado para ese cargo, jamás se entera, ya que la citación llega dos o tres días pasada la elección. Sabiendo esto, el oficialismo pone como presidente de mesa al supuesto primer votante, que obviamente, es uno de ellos, para poder legitimar el fraude. De hecho, en YouTube se puede ver un video donde se observa claramente como trabajan algunos punteros políticos para llevar adelante el fraude electoral. (1), pero además. Tribuna de Periodistas no solo lo demostró en varias notas sino que además hizo una denuncia judicial al respecto, sin obtener, obviamente, ningún tipo de respuesta satisfactoria. Lamentablemente, muy por el contrario de que esto se tienda a solucionar, se agrava cada vez más, ya que existen infinidades de DNI apócrifos, los cuales, aunque usted no lo crea, están en condiciones de votar. Para comprobarlo usted mismo, haga el siguiente ejercicio: Entre a http://www.padron.gob.ar/consulta/# luego busque el DNI 11.240.339 poniendo FEM y SAN JUAN y después haga lo mismo poniendo MASC BS AS. No hay más nada que agregar, el fraude está latente, pero lo peor del caso, es que la responsable, la Jueza Maria Servini de Cubría, lo avala.

BAJO EL RIESGO K

Dura nota contra los 10 años de Gobierno kirchnerista en el diario francés Le Monde Traducción completa de la nota La Argentina bajo el riesgo de los Kirchner Por Paulo A. Paranagua En diez años de poder, Néstor Kirchner y después su mujer Cristina llevaron adelante una gestión arbitraria e imprevisible de los asuntos de Estado. En línea recta con el populismo peronista que a menudo condujo al país al caos económico y la corrupción. En mayo de 2003, hace diez años, Néstor Kirchner, ex gobernador peronista de Santa Cruz, una provincia del sur argentino, llegó a la presidencia de la república con un déficit de legitimidad. Elegido casi por defecto, obtuvo el 22 por ciento de los votos en la primera vuelta. El ex presidente Carlos Menem (también peronista), aunque con posibilidades de ganar el ballotage, prefirió retirarse antes que sufrir un revés en la segunda vuelta. Para fortalecer a una opinión pública sacudida por la crisis de 2001, que condujo al país a la quiebra, Kirchner se dedicó a consolidar la recuperación económica, emprendida con éxito por el ministro de Economía Roberto Lavagna, a quien mantuvo en su cargo. El nuevo presidente apoya los esfuerzos de los defensores de los derechos humanos, los legisladores y algunos magistrados para terminar con la impunidad de los militares implicados en los crímenes de la dictadura (1976-1983). Por último, teje alianzas "transversales" para lograr una mayoría en el Congreso. Su ministro de Cultura, Torcuato Di Tella, eminente sociólogo y asesor del gobierno, veía en esto el esbozo de una nueva centroizquierda, capaz de "superar" al peronismo, fuerza dominante de la vida política desde 1945. ¿Néstor Kirchner, muerto en 2010, era un outsider? "Kirchner no es un dirigente atípico", respondía su esposa Cristina a la pregunta de Le Monde en noviembre de 2003. "Es un puro producto del peronismo". ¡El zorro pierde el pelo pero no las mañas! "No se puede gobernar sin negociar con el inmenso aparato del partido peronista, formado por burócratas de los sindicatos, intendentes corruptos, punteros barriales clientelistas, policías, traficantes y delincuentes, que se oponen a cualquier cambio", confiaba años después el filósofo José Pablo Feinmann, otro asesor del gobierno. "'Si no controlo el aparato, este me va a dominar, no resistiría dos días', me dijo Néstor". En 2005, el presidente remueve al ministro Lavagna y administra personalmente la economía nacional, de la misma forma que había administrado los recursos de una provincia petrolera débilmente poblada de la Patagonia: decisiones al día tomadas por un grupo cerrado, sin reunión del consejo de ministros ni rendición de cuentas al Congreso ni explicaciones a la prensa. Cuando era gobernador de Santa Cruz, había enviado a Suiza 500 millones de dólares de regalías petroleras sin detallar jamás el itinerario de esa suma ni sus intereses. Abogados de empresas, los Kirchner habían dedicado los años de plomo a acumular una fortuna. A partir de 2003, sus declaraciones anuales muestran un enriquecimiento vertiginoso, sin que la cuestión de un conflicto de intereses se les pase por la cabeza a los interesados. Para sus detractores, los montos declarados no serían más que la punta del iceberg. Cuando Cristina Kirchner reemplaza a su marido en 2007, el manejo improvisado de la economía sigue siendo discrecional e imprevisible. Para los amigos, todas las facilidades. Para los demás, el peso de la ley, sin perjuicio de inventar nuevas reglas de acuerdo con las circunstancias. El cambio más espectacular sin duda es el que hubo respecto de Clarín, el principal grupo multimedia de la Argentina. La luna de miel duró hasta el momento en que Néstor Kirchner, que quería una participación en el capital, sufrió un rechazo. De un día para el otro, el grupo se convirtió en el enemigo a derribar. "Clarín miente", gritan los Kirchner en cada acto político. En 2009, se vota una ley de medios con disposiciones hechas a medida, destinadas a desmantelar el grupo. La justicia bloquea su aplicación. Entonces, en 2013, se improvisa una reforma de la justicia y los recursos contra el Estado, para asegurarse de que el poder judicial deje de inmiscuirse en los asuntos del ejecutivo y el legislativo. Más allá de las peripecias que la Argentina de los Kirchner presenta con la regularidad de un folletín, el balance de estos diez años de gestión con medidas de corto plazo presenta contrastes: Buenos Aires logró renegociar la mayor parte de la deuda, sin restablecer, sin embargo, su crédito internacional. La producción se reactivó, con resultados moderados en la industria. El Estado aumentó el impuesto a la soja, locomotora de las exportaciones, y se apropió de los fondos de pensión, pero el régimen fiscal legado por la dictadura militar no fue modificado. Mientras que Aerolíneas Argentinas fue nacionalizada, nada se hizo para corregir el deterioro de los transportes ferroviarios, desguazados en los años 90 con la complicidad de los sindicatos peronistas: en 2012, un accidente ocurrido en una estación de Buenos Aires causó 51 muertos y 700 heridos. La empresa petrolera Repsol YPF volvió a manos del Estado, mientras que las compañías mineras gozan de total libertad para operar en perjuicio del medioambiente y el fisco. Buena parte del empobrecimiento provocado por la crisis de 2001 desapareció pero la miseria sigue presente. Los aumentos de salarios y las jubilaciones revalorizadas se ven recortados por una inflación del 25 por ciento enmascarada por la falsificación de las cifras oficiales. Se adoptó el matrimonio igualitario pero el aborto sigue siendo tabú. La inseguridad jurídica hace huir a los inversores: el último en retirarse fue el grupo brasileño Vale. El proteccionismo dejó en coma al Mercosur, la unión aduanera sudamericana. Argentina no ha dejado de caer en el índice de percepción de la corrupción de Transparency International y actualmente está en la cola del pelotón. En cuanto al control de cambio, se presta a todo tipo de manipulaciones. El descaro y la falta de visión, sin embargo, se disfrazan con un discurso épico. Se habla de un "modelo" Kirchner, secundado por un proyecto "nacional y popular". Adaptado al gusto del momento y despojado de los oropeles de la "doctrina justicialista" del general Juan Domingo Perón (presidente de 1946 a 1955 y de 1973 a 1974), este relato no remite menos a la misma ideología: el nacionalismo, que invoca una excepción argentina, una idiosincrasia diferente de cualquier otra, un "ser nacional" cuya esencia se encontraría en el curso de la historia. Eva Perón, la egeria del general, aparece en los nuevos billetes de 100 pesos y su efigie domina la principal avenida de Buenos Aires, aun cuando su libro, La razón de mi vida, ya no es de lectura obligatoria en las escuelas. Los socialistas, los socialdemócratas, los comunistas, los de centro, los demócrata-cristianos, los liberales, los conservadores, los demócratas y los republicanos, las principales familias políticas de los dos últimos siglos, en algún momento hicieron su autocrítica, y a menudo varias veces en lugar de una. Los peronistas, jamás. No obstante, no faltan muertos en el ropero. El regreso del general Perón al poder en 1973 fue una catástrofe que condujo, tres años más tarde, al peor golpe de Estado sufrido por los argentinos. Los Kirchner fomentaron una idealización romántica de ese período de irracionalidad, que no contribuye al respeto por las instituciones de la democracia. En lugar de proceder a una relectura desapasionada de la historia, los peronistas proponen una versión mítica, propicia para los desvíos ideológicos. La constitución prohíbe un tercer mandato presidencial consecutivo, pero esto no impide a Cristina Kirchner hacer un vacío a su alrededor, mientras que sus partidarios preconizan una reforma de la Ley Fundamental. En una obra reciente, Carlos Gabetta, creador de la edición argentina de Le Monde Diplomatique, llega a una conclusión abrumadora: "Todos los gobiernos del populismo peronista argentino condujeron al país al caos económico; todos llevaron la corrupción a un paroxismo y desembocaron en la tragedia o el Grand-Guignol". TRADUCCIÓN: Elisa Carnelli

domingo, 19 de mayo de 2013

KORRUPCIÓN

Corrupción se escribe con K Si en el buscador de Google se escribe Corruptópolis, la búsqueda abundará en material (muchos videos) sobre Korruptópolis. O sea que ya se encuentra instalado en la memoria de la sociedad (la indexación de páginas web que realiza Google resulta precisamente eso), que corrupción se escribe con K. Cristina Fernández de Kirchner no hizo mucho por modificar esa percepción, más bien todo lo contrario, y sin duda le pesará muchísimo en un año electoral sin bonanza de la economía. El autor intentó darle contenido al modelo de expropiación de los ajeno a partir del uso del Estado. "El modelo político argentino que se inició en 1983 pero que encontró un método anómalo pero estructural de funcionamiento a partir de los ‘90, parece encontrarse en una disyuntiva similar, cuando la corrupción que se fue agravando en las dos décadas, ahora coincide con una crisis económica en la que la ineficiencia y esa corrupción se hacen indistinguibles en tanto causantes del mal. Sin embargo, una diferencia significativa es que en Italia fueron los jueces coaligados con los medios y la opinión pública quienes iniciaron la revuelta que acabó con el sistema, mientras que en la Argentina es el Estado quien inició la guerra: primero, contra los medios; luego, contra la opinión pública; finalmente, contra los jueces que considera aliados de los otros dos actores. Es como que el cristinismo, consciente o inconscientemente, quisiera prevenir una situación similar a la que ocurrió en Italia, golpeando antes de que lo golpeen, en vez de atacar las causas de una posible reacción popular e institucional." por CARLOS SALVADOR LA ROSA CIUDAD DE MENDOZA (Los Andes). En la década de los '90 ejerció gran influencia intelectual en Europa el ensayista francés Alain Minc, quien analizó la crisis continental (previendo casi proféticamente, ya en esos años, el crac financiero de 2008), con especial referencia al caso italiano, el cual conocía de primera mano. Minc llegó a la conclusión de que la democracia italiana -en gran medida por la corrupción e ineficiencia que se había apoderado de sus dirigentes políticos- fue socavada en sus prácticas partidarias e institucionales por lo que dio en llamar una nueva “santísima trinidad”. La misma estaba compuesta por tres actores que, sin proponérselo, se unían para cuestionar la decadencia del sistema político. Ellos eran los jueces, los medios de comunicación y la opinión pública. La confluencia de los tres fue construyendo un nueva configuración socio-política, que Alain Minc no defendía ni atacaba. Le atraía como hecho novedoso y como síntoma de la crisis, pero le preocupaba si ella pretendiera remplazar políticamente a los cuestionados, porque no la veía capaz de gobernar. Aún así, decía que su existencia era un hecho y que mal harían los políticos tradicionales en intentar atacarla. Lo que debían hacer era modificar drásticamente el sistema. O sea, no se trataba de que los políticos entregaran el gobierno a los jueces, a los medios y a la opinión pública, sino entender que la rebelión de esos actores indicaba la crisis terminal de un sistema inviable, por lo que había que contenerlos en otra estructura capaz de procesar sus reclamos, mediante mediaciones políticas menos corruptas, más populares y más capacitadas para la gestión. Lo que quería decir Minc es que sin una nueva política no volvería la vieja política, sino que surgiría la antipolítica. A veinte años de ese lúcido análisis -generalizable en lo sustancial a otros países- los políticos argentinos están haciendo lo contrario de lo que Minc aconsejaba: salvar a como dé lugar a su clase política atacando a su propia “santísima trinidad”. En vez de renovar sus élites y alejarse de la corrupción y la ineficiencia, el Estado argentino decidió combatir a jueces, prensa y opinión pública, porque son testigos incómodos que les señalan sus inmensas fallas, y por eso hoy han devenido los tres grandes enemigos del poder político nacional. Así, el escenario casi apocalíptico planteado por Minc en los ‘90 para Italia, se reproduce casi literalmente en la Argentina del siglo XXI, ilustrado por la colosal batalla entre una clase política atrapada por lazos crecientes de corrupción e incapacidad de gestión versus jueces, periodistas y una opinión pública movilizada en las calles contra el clima político reinante en los palacios del poder. Una guerra que el Gobierno desencadenó pero que ahora, aunque quiera, no puede detener. Guerra peligrosísima porque no se trata de una alternativa de gobierno versus otra, sino del conflicto entre una opción política en decadencia versus una resistencia civil, institucional y social que no busca remplazar al Gobierno sino que crece en indignación al no estar expresada políticamente por nadie, con lo que el riesgo de la antipolítica sigue latente. El Gobierno nacional, que eligió insensatamente la opción de avanzar por todo cuando tenía la mayoría a su favor, ahora -mucho más golpeado- no puede dar marcha atrás porque enfrente de ir por todo ya no está el quedarse sin nada sino lisa y llanamente la cárcel o algo parecido para sus miembros más prominentes. Es que el modo estructural de corrupción que hizo funcionar al sistema hasta transformarlo en un gigante invertebrado, ya ha salido a la luz de un modo imposible de tapar. Por eso -aunque pase por un momento de significativa debilidad- al no poder frenar el combate que él mismo inició, el cristinismo está forzando la máquina al extremo. Así, en los últimos días avanzó ferozmente para eliminar cualquier tipo de independencia de los jueces, para expropiar o intervenir a la prensa crítica y para blanquear a los principales responsables de la corrupción, a ver si los futuros combates que ya no podrá ganar en la opinión pública mediante el relato, los gana con Justicia adicta, prensa silenciada y blanqueo de ilícitos, que se parece más bien a un autoindulto. Otra similitud impresionante entre el modelo político italiano que colapsó en los ‘90 del siglo XX y lo que ocurre en la Argentina de la segunda década del siglo XXI, es que el sistema no es puesto en cuestión por la sola existencia de la corrupción (que ya venía de mucho antes) sino cuando se combina esa corrupción con la ineficiencia económica. Desde la posguerra hasta la década del '80, Italia armó una construcción pública frankensteiniana pero donde todos parecían estar más o menos conformes. La Democracia Cristiana con sus aliados detentaba el poder político nacional de modo permanente, pero la oposición comunista -con sus pocas provincias y muchos municipios- estaba contenta, aun sabiendo de su imposibilidad de ocupar el gobierno nacional, puesto que también participaba del festín. Los empresarios se enriquecían en connivencia con los políticos y la clase media -producto de dos grandes booms económicos- se dedicaba al consumo frenético en medio de una creciente libertad cultural. Todos se sentían nuevos ricos y dilapidaban como tales, aunque las bases estructurales de tanto bienestar eran sumamente endebles. Hasta que llegó el día en que los empresarios, para poder integrarse a la comunidad europea, descubrieron que las gigantescas “coimas” con que retribuían a la clase política estaban deviniendo un colosal obstáculo para globalizarse y entonces, si bien no fueron ellos los que rompieron el pacto mafioso, éste les empezó a ser menos lucrativo. Fue ése el momento en que una camada de jueces valientes acompañados por una serie de investigaciones periodísticas acerca de la corrupción pública, comenzaron a castigar mediática y jurídicamente a la clase política. Pero a medida que avanzaban en las imputaciones, descubrieron que nadie quedaba fuera de sus acusaciones, con lo que al poco tiempo los juicios por corrupción individualizados se convirtieron en un juicio generalizado a todas las prácticas políticas. Descubrieron una complicidad sistemática de la que casi ninguna figura pública quedó excluida, ni del oficialismo ni de la oposición, ni política ni empresarial. Allí se sumó decididamente la opinión pública con su indignación, por lo cual todo terminó en una brutal implosión de las estructuras del poder, sin que existiera ningún remplazo posible ante tamaña debacle dirigencial. Así, la evidencia visible de la corrupción acompañada por el malestar provocado por la crisis económica, hizo saltar por los aires toda la construcción política italiana, luego de cuarenta años que parecían haberla consolidado definitivamente. El modelo político argentino que se inició en 1983 pero que encontró un método anómalo pero estructural de funcionamiento a partir de los ‘90, parece encontrarse en una disyuntiva similar, cuando la corrupción que se fue agravando en las dos décadas, ahora coincide con una crisis económica en la que la ineficiencia y esa corrupción se hacen indistinguibles en tanto causantes del mal. Sin embargo, una diferencia significativa es que en Italia fueron los jueces coaligados con los medios y la opinión pública quienes iniciaron la revuelta que acabó con el sistema, mientras que en la Argentina es el Estado quien inició la guerra: primero, contra los medios; luego, contra la opinión pública; finalmente, contra los jueces que considera aliados de los otros dos actores. Es como que el cristinismo, consciente o inconscientemente, quisiera prevenir una situación similar a la que ocurrió en Italia, golpeando antes de que lo golpeen, en vez de atacar las causas de una posible reacción popular e institucional. O sea, en Italia la “santísima trinidad” conformada por medios, opinión y jueces golpeó primero. Se unió en contra del Gobierno harto de sus felonías, pero sin que éste la desafiara previamente, mientras que en la Argentina el gobierno hace todo lo posible para pelearse con los tres actores, los cuales sólo tienden a unirse por las constantes provocaciones con que el gobierno los agrede día a día. Caso raro, rarísimo, el de un gobierno que, más que enfrentarse con agresores pre-existentes, no cesa de inventar sus propios enemigos, como que no pudiera existir sin ellos, como que no tuviera nada que mostrar salvo la pelea por la pelea. Hasta que los enemigos inventados se hartan y le responden. Caso raro, rarísimo el de un gobierno que, sin sufrir la división social entre dos mitades como ocurre, por ejemplo en Venezuela, se esfuerce por fabricarla. Se trata del mismo gobierno que aún habiendo sacado hace poco más de un año el 54% de los votos (incluyendo la simpatía o tolerancia de, por lo menos, la mitad de los que no lo votaron), se ocupó decidida e inexplicablemente por lograr la antipatía de amplios sectores de la opinión pública que le dieron su apoyo, a la vez que enerva a una Justicia que poco había hecho hasta ahora en contra suya, mientras prosigue una irracional lucha contra cualquier prensa que no sea oficialista o paraoficialista, caratulando a la menor crítica como enemiga fatal de la razón de Estado. Así, en Venezuela, la división social precedió al chavismo, el cual sólo la usó a su favor. Acá, en cambio, el gobierno hace esfuerzos denodados para gestar una división social que no existía antes de él. Del mismo modo, en Italia la “santísima trinidad” conformada por medios, opinión y jueces se unió en contra del gobierno sin que éste la provocara explícitamente, mientras que en la Argentina el gobierno hace todo lo posible para pelearse con los tres actores, los cuales sólo tienden a unirse por las constantes provocaciones con que los agreden. Sintetizando: en Venezuela o Italia los problemas estaban desde antes, mientras que en la Argentina se los inventó el gobierno cuando decidió que tener casi todo no le alcanzaba y que entonces había que ir por todo y aún más. Algo incomprensible, pero ahora también imparable en sus efectos.

sábado, 18 de mayo de 2013

CORRUPTELA

LA CORRUPCIÓN, LA IMPUNIDAD Y LA REPÚBLICA (El nacimiento de un nuevo País) Se puede afirmar que la honestidad, constituye entre otros muchos aspectos, la piedra basal de un exitoso liderazgo de cualquier gestión que implique conducción de una entidad. Y muy especialmente si esa conducción es una entidad tan compleja, dificultosa y de una dimensión tan vasta y grande como lo es un país. Los intereses sectoriales, la ideología, los anhelos individuales son tan diversos, muchas veces contrapuestos, que liderar una Nación con éxito pareciera una misión casi imposible. Por ello la honestidad constituye un elemento esencial en la dirigencia para permitir avizorar un fin exitoso en la gestión. La corrupción es por ello un elemento absolutamente negativo y contrapuesto a lo mencionado precedentemente. No obstante en el mundo, en todos los países, en mayor o menor medida, existe la corrupción. Dicen los especialistas que la diferencia en los países centrales, los más desarrollados y avanzados con respecto al resto, radica en dos aspectos esenciales. El primer aspecto, es que en los países centrales, la corrupción es fuertemente combatida y cuando es descubierta, es duramente sancionada. El funcionario corrupto pasa a ser repudiado por la sociedad y seguramente no tendrá una nueva oportunidad en tener acceso a un cargo público. Consideran que la honestidad es un factor esencial en cualquier dirigencia. Inclusive en algunos países, la corrupción estatal se considera como un delito de tal gravedad, que el infractor es pasible de ser sancionado con la pena de muerte. En cambio en otros países, si bien se considera como un grave delito, es tolerada por la sociedad que se acostumbra casi con naturalidad y laxitud, a los excesos de sus dirigentes. Son pocos los condenados por estos hechos y muchos de los delitos investigados, prescriben por el tiempo transcurrido por la demora en su diligenciamiento o por fallas de una Justicia cómplice o incompetente. El segundo aspecto a considerar, es que en los países más desarrollados el monto de la corrupción o retorno oscila entre un 3 y 5% de promedio de los casos investigados, mientras que en algunos del resto de los países, en oportunidades supera holgadamente el 100%. Es fácil imaginar que en una institución u organismo que pierde un 5% de su presupuesto, mal que mal, puede seguir funcionando con su misión específica, mientras que en el segundo caso, en la cual la pérdida es de un porcentaje tan elevado, simplemente no podrá lograr ni remotamente el objetivo que tiene asignado. En nuestro país, por lo que informan la mayoría de los medios, no se recuerda en nuestra Historia, una corrupción estatal tan escandalosa, de tal magnitud, tan descarada y tan insultantemente evidente para la opinión pública. No se entrará al detalle, ni siguiera a la enumeración de los numerosísimos hechos o sospechas de corrupción de la cual están incursos miembros del gobierno, inclusive el matrimonio Kirchner, desde el mismo momento de su asunción a la primera magistratura en el año 2003, ya que estos fueron tratados y actualmente son tratados exhaustivamente por los medios. Lo que se quiere destacar es que si realmente se confirman estas informaciones y noticias, estaríamos casi en un estado mafioso. Si los Kirchner tal como parece, están involucrados en esta mega corrupción, se explica por sí solo el porque nunca permitieron o impulsaron que la Justicia avance sobre los numerosos casos de corrupción en sus gobiernos, como por ejemplo, lo hizo la presidente de Brasil en los casos de corruptela sospechados de sus propios funcionarios. La presidente Cristina Kirchner y su difunto esposo serían los principales responsables de toda esta situación de corrupción estatal generalizada. Llama la atención que de todos los analistas políticos, los informadores públicos, los periodistas especializados, los formadores de opinión, solamente unos pocos, que casi se pueden contar con los dedos de una mano, se atrevan a señalar como responsable primaria a al mandataria. Asimismo que solo un puñado de jueces y fiscales hayan tomado la decisión de investigar a fondo las numerosas sospechas de corrupción y corruptela. Pareciera que el temor es tan fuerte que condiciona a la Justicia y a los medios. Solamente una dirigente política, la Sra. Nelita Carrió, devaluada pitonisa política, con todo su egocentrismo y entre sus auto ponderaciones, expresó en sus destellos de lucidez con toda claridad, la responsabilidad no solo de la mandataria, sino también de todos los dirigentes del oficialismo y de la oposición. Todos los nombrados tienen conocimiento de la escandalosa corrupción que está devorando al país y que es conducida desde lo más alto del poder desde ya diez años. Expresó entre otros conceptos, “Cristina Kirchner es Nerón incendiando Roma.”; “…“Acá hubo y hay una complicidad de todo el sistema. No hablan porque el sistema ya sabía todo esto, se escondía todo...”; “no hay un político de la oposición que no forme parte de los que robaron al país”; “Si la alternativa son los mismos que formaron parte de ese sistema, el sistema siente que se siente avalado para seguir robando.”; “Empresarios y sindicalistas formaron parte de estos negocios…”. Obviamente son exageraciones y generalizaciones de las que Carrió ya nos tiene acostumbrado. No obstante sus expresiones, son las que en esta ocasión están más cerca de la verdad. Otro aspecto que llama la atención de los analistas políticos y de los dirigentes políticos en que todos acuerdan que hay que esperar las elecciones de octubre. El país se hunde día a día más en esta maloliente ciénaga y la mayoría de las decisiones de la presidente nos lleva cada vez más rápido al fondo del abismo. . Vaya a saber si llegamos a octubre en paz. Realmente nos caemos del mundo y somos modelo de lo que no hay que ser o hacer. ¿Por qué esperar hasta octubre si hay mecanismos institucionales en nuestra Constitución para someter a juicio política a esta mujer enferma y de manifiesta y probada incapacidad? Después de este largo introito pasaremos al meollo de este artículo. Cuando existe corrupción en un país significa, ni más ni menos, que una o más instituciones o parte de estas, no existen, están anuladas o no funcionan adecuadamente. De confirmarse fehacientemente lo que se sospecha o lo que difunden los medios, todo indica que la corrupción se entronizó en el país con todas sus nefastas y perniciosas consecuencias. Y además que está extendida y ramificada desde lo más alto del poder. Del análisis de la política comparada surge que cuando se realiza la entrega de un gobierno que padece el flagelo de la corrupción a una nueva gestión de gobierno, sin haberse investigado adecuadamente los hechos sospechados de la gestión anterior, la corrupción se contagia como una grave enfermedad a la nueva administración. Es absolutamente indispensable si se pretende fundar un nuevo país, tal como lo establece nuestra sabia Constitución, y como es el anhelo de la mayoría de los argentinos, con un nuevo gobierno a partir del 2015, es imperioso que aquellos funcionarios que hayan delinquido o estén sospechados de ello, pasen por los tribunales a efectos de clarificar su situación. En otras palabras, que se termine con la impunidad de los funcionarios que tantas veces hemos visto en nuestro país. Sin más, que se cumpla con “…sino que Dios y la Patria me lo demanden” párrafo final del juramento de los funcionarios públicos. Solo así podremos refundar la República que todos queremos. 16-May-13 Dr. ALFREDO RAÚL WEINSTABL alfredo@weinstabl.com.ar

viernes, 17 de mayo de 2013

CARTA DE UN DIBUJADO

CARTA DE UN ARRIBISTA QUE SE ESCUDÓ EN COMPROMISO FEDERAL DE RODRIGUEZ SAA Y QUE NO PUEDE REPRESENTARSE A SI MISMO. CAGO A TODOS LOS MILITANTES DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES El diputado Asseff le envió una nota a la diputada Carrió: "usted es funcional al oficialismo" Ciudad de Buenos Aires, 15 de mayo de 2013 Señora Diputada nacional Dra. Elisa Carrió S--------------------/--------------------D.- Señora diputada: He leído en el diario CRONICA de ayer, en la página 4, que usted afirmó que “no hay un político de la oposición que no forme parte de los que robaron al país”. Dicen que ofende quien puede, no quien quiere. A mí usted no puede ofenderme porque tengo mi conciencia totalmente tranquila. Empero su aseveración es tan agraviante que trasciende lo personal. Usted le está haciendo mucho mal a la República porque está enlodando a todos. Contribuye a que se extienda el vasto descrédito que sufren instituciones y dirigentes. Soy político de toda la vida y soy oposición. Y no soy corrupto. Usted muestra obnubilación e irreflexión al no distinguir y, en contraste, confundir. Le anticipo que no le daré el placer de plantear una cuestión de privilegio en el recinto. Eso nutriría a su ego. Pero debo decirle que es penoso que una persona inteligente como usted se desbarate en ese mar de arrogancia que la invade y neutraliza. Por último, debo puntualizarle objetivamente que su acusación generalizada – con absoluta ligereza - es funcional al oficialismo que necesita de esas descalificaciones para proponerse como única alternativa de gobernabilidad. Si desde la propia oposición se exhiben, sin discriminación alguna y sin respetar a nadie, las grandes máculas que la inhabilitan, no queda otra opción que seguir por este declive en el que transita nuestro país, timoneado desde la Casa Rosada rencorosa y enfermizamente. Atentamente Dr. Alberto Asseff Vicepresidente de la Junta Directiva Nacional de UNIR Diputado de la Nación

ACCIONISTAS DE LA DECADENCIA

Los accionistas mayoritarios de la decadencia Por Nicolás Márquez (*) Sería un reduccionismo o una simplificación adjudicarle la decadencia Argentina a una persona o a un partido político específico. El retroceso que desde los años 40` viene padeciendo nuestro desdichado país, tiene por supuesto responsabilidades varias, pero no por ello es aceptable repartir o distribuir en partes iguales las responsabilidades a todos y cada uno de los habitantes o, en su defecto, a todos los Presidentes que pasaron por el Sillón de Rivadavia, como si éstos fuesen bonistas de un paquete accionario del cual se reparten las porciones en una suerte de prorrateo igualitario. ¿Tiene la misma responsabilidad Juan Perón que José María Guido? ¿O Raúl Alfonsín respecto de Ramón Puerta? El parangón no resiste análisis alguno. Es corriente que muchos Presidentes o partidos políticos hayan excusado sus respectivos fracasos a través de tres pretextos habituales: “no nos dejaron gobernar” (subterfugio frecuente en el catecismo radical); “no me dejaron terminar el mandato” (asiduo en aquellos gobiernos derrocados –o que se cayeron solos-); o el genérico “tuvimos un contexto económico muy desfavorable”, repetido con ahínco durante los años 90`: “efecto tequila”, “devaluación de Brasil” y “la Guerra del Golfo” (entre otras explicaciones geopolíticas y macroeconómicas) fueron algunos de las justificaciones de la época. Este tipo de explicaciones como las señaladas las podemos acatar, las podemos relativizar o las podemos descartar según el caso, pero por sobre todas las cosas, en general son todas atendibles y en suma, las podemos discutir. Distinto es el caso del kirchnerismo, que pareciera no poder encuadrarse en ninguna de las excusas habituales o convencionales en danza. En efecto, el régimen no tiene justificaciones por su fracaso económico e institucional, a excepción de invocar su propia incapacidad de gestión o lo que es más grave: su grotesco desacierto ideológico. A excepción de algunos gobiernos militares de duración limitada, jamás un gobierno como el actual tuvo tamaño poder para manejar la cosa pública. El poder político de un gobierno no sólo se mide en función de su peso específico intrínseco, sino también en función del poder de contrapeso que pueda tener un partido o facción opositora. Por ejemplo, al muy poderoso gobierno de Juan Perón (1946-55) se le opuso toda la oposición en un solo espectro partidario y hubo desde comandos civiles hasta sublevaciones militares que finalmente lo derrocaron. En cambio, la oposición al kircnerismo no es otra que el pacífico “cacerolazo” urbano, algún medio de prensa supérstite o un programa de TV. Es decir, el kirchnerismo es el gobierno que tuvo mayor concentración de poder, o en su defecto, es el gobierno que tuvo la oposición con la menor cuota de poder, lo cual es más o menos lo mismo. En cuanto al contexto internacional, jamás la Argentina tuvo un escenario tan favorable como el que transitó el kirchnerismo. Hasta el año 2002 y con motivo del precio de los commodities que imperaban por entonces, por causa de la exportación agrícola ingresaban al país 5 mil millones de dólares anuales. Con el ingreso de China e India al mercado mundial y la consiguiente quintuplicación o sextuplicación del valor de nuestra materia prima, desde el año 2003 hasta la fecha han ingresado 26 mil millones de dólares por año (21 mil millones de dólares más que el promedio de la década anterior), equivalente a un total de 210 mil millones extras acumulados en estos 10 años de kirchnerismo. ¿Conclusión tras diez años de tamaña bonanza?: no hay dólares por ningún lado (salvo en las bóvedas de los delincuentes) y hay que elaborar artilugios jurídicos de manera desesperada o improvisada para que narcotraficantes y malvivientes de toda laya blanqueen sus dólares en nuestras playas. ¿Acaso padeció de falta de tiempo el oficialismo para completar su “revolución”?, no es el caso. El kirchnerismo es el proyecto político más largo y continuado de la historia argentina (2003-2015), jamás un Presidente (en este caso un matrimonio) gobernó 12 años continuos nuestro país (sólo Juan Perón y Carlos Menem se acercaron a ese plazo rozando los diez años). La Argentina es una sociedad y como tal, sería injusto sentenciar que el kirchnerismo es el responsable exclusivo y excluyente de la decadencia: pero no sería tan errado señalarlo como el accionista mayoritario de la misma. La Prensa Popular | Edición 200 | Viernes 17 de Mayo de 2013

INVERSIÓN

Adiós a la inversión http://www.elpais.com.uy/opinion/adios-a-la-inversion.html por Julia Rodríguez Larreta Brasil se ha convertido en un importante productor y exportador de alimentos; soja, carne, cítricos, azúcar, jugo y derivados. Para mantener sus cultivos y aumentarlos, lo que ya hace gracias a la demanda mundial, necesita crecientes cantidades de fertilizantes, especialmente potasio, el cual en su suelo, no abunda. Esto le exige buscar en otros lados ese elemento esencial y lo tiene que importar de lejanos lugares como Rusia, Jordania y Canadá. Pero hete aquí que en el sur de Mendoza se descubre en Río Colorado, un enorme yacimiento de potasio. En esa provincia donde gracias a los riesgos y el esfuerzo de muchos de sus habitantes se creó una pujante industria vitivinícola de prestigio internacional. La misma de los picos nevados, donde se desarrollaron los deportes de montaña, con los centros de esquí y de alpinismo, además de en sus valles, la explotación de la horticultura, los frutales, la ganadería y también el turismo. Una tierra bendecida por la abundancia del agua del deshielo e importantes campos de hidrocarburos, cuyas reservas, sin embargo, se han ido reduciendo a raíz de la extracción y la falta de nuevas exploraciones. Y ahora resulta que también tiene inmensas reservas del requerido mineral. Baste esta somera descripción mendocina, para tener una noción de lo rica que es la Argentina. Para los brasileños, por su lado, el potasio argentino tiene la ventaja de estar mucho cerca. Vale do Río Doce, la segunda minera más grande del mundo, empresa mixta, donde el Gobierno es un socio relevante, compró e inició una mega inversión la cual, de ser completada, sobrepasaría los US$ 10.000 millones. (Para darnos una idea, el proyecto costaría más de 6 veces el de Montes del Plata). Se lanzan a todo vapor con unos US$ 2.2000 millones, cerca del 45% de lo que se necesitaba para terminar la planta. Los proveedores locales acompañan, comprando equipos, vehículos, viviendas y otras instalaciones, parte de esto a crédito. Pero hace más de un mes Vale frenó la inversión, despidió a 6.000 obreros y anunció que se iba del país. Sigue los pasos de Petrobras. La explicación es muy simple. Los dólares que entraban para continuar la inversión se convertían al cambio oficial. Para hacerlo fácil, entraban $ 8 (actualmente sería más) pero le entregaban $ 5. Una vez que comenzaran a exportar a $8 le entregarían $5. Vale trató de negociar, pidió una rebaja impositiva para paliar la tremenda diferencia cambiaria. Fueron pésimamente recibidos. - ¡La pagan todos los productores!- fue la respuesta. El proyecto ofrecía a la Argentina, además de interesantes regalías y trabajo para la gente, inversiones periféricas adicionales. Por ejemplo, Vale construiría unos 500 Km. de vía férrea y el reacondicionamiento de un tramo similar, poco usado, para llegar al puerto de Bahía Blanca, por donde sería exportado el potasio al Brasil. Vale tiene mucha experiencia en ferrocarriles pues su exportación de mineral de hierro (la mayor del mundo) se hace por esa vía. Además de la proximidad relativa, tiene la sinergia de sacar hierro e importar potasio con la misma infraestructura. Ningún inversor puede tener las mismas ventajas, a las cuales ha logrado asfixiar el gobierno argentino con su política cambiaria y la inseguridad jurídica que se ha instalado en el país. El gobierno pidió a Vale no despedir a los obreros, sin éxito. Luego exigió compensarlos. Ha convocado a empresarios locales para retomar la obra. Ninguno de ellos está en condiciones de encarar semejante proyecto. Juntarse es difícil. Son más las dudas que se despiertan que el deseo de aprovechar lo ya invertido. ¿A quién se lo van a vender? ¿Localmente? Las tierras argentinas que son abundantes en potasio, más bien necesitan fosfatos. Bueno, el consuelo podrá ser que lo del potasio quedará para otro día. ¿Pero qué pasa con todos los sueños despertados en Río Colorado, en Mendoza, las pérdidas en ahorros de quienes creyeron en el proyecto, quienes hicieron planes? ¿Cómo enfrentar el repago de las deudas contraídas, abandonar la casita construida? Una innecesaria y cruel frustración. Vale ahora considera nuevamente, invertir en Canadá.
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